Kit de marca: lo que necesita una pequeña empresa, más allá del logo

Actualizado el 28 de octubre de 20266 min de lectura
Kit de marca: lo que necesita una pequeña empresa, más allá del logo

Un kit de marca reúne los archivos y las referencias que permiten usar tu logo en cualquier sitio: el logo en vectorial y con fondo transparente, sus versiones clara y oscura, un favicon, los códigos exactos de tus colores, dos fuentes y algunas piezas listas para usar, como tarjetas de visita o una firma de correo. Para una pequeña empresa, es lo que separa una imagen cuidada de la improvisación constante.

Porque ese momento siempre llega. La imprenta lo necesita para tus folletos. Un socio quiere ponerlo en su web. El periódico local va a publicar algo sobre ti. Y acabas mandando un JPEG sacado de tu propia web, un poco borroso, con un recuadro blanco alrededor y en un color que no es exactamente el tuyo.

¿Qué es un kit de marca?

Piensa en él como la caja de herramientas de tu logo. El logo es una imagen; el kit de marca es todo lo que permite que esa imagen funcione en una web, una furgoneta, una factura, un polo bordado o una foto de perfil diminuta, sin que nadie tenga que adivinar nada.

Las grandes empresas lo convierten en un manual de identidad corporativa de sesenta páginas. Una pequeña empresa no necesita tanto: le basta con una lista corta de archivos bien elegidos, guardados en un mismo sitio, que cualquiera pueda usar sin tener que llamarte.

¿Qué debe incluir el kit de marca de una pequeña empresa?

  • El logo en vectorial (SVG o PDF): se amplía al tamaño que sea sin perder nitidez. Es el archivo que te pedirán la imprenta, el rotulista o el taller de bordado.

  • Un PNG transparente: el logo sin fondo, que queda limpio sobre una foto, una presentación o una cabecera de color. Se acabó el recuadro blanco.

  • Una versión clara y otra oscura: una para fondos claros y otra para fondos oscuros, como el pie de página de una web o una camiseta negra.

  • Una versión a una sola tinta: para bordados, grabados, sellos o cualquier sitio donde el color no sea posible.

  • Un favicon y un icono de app: las versiones pequeñas y cuadradas que aparecen en la pestaña del navegador o en la pantalla de inicio del móvil.

  • Los códigos exactos de tus colores: Hex para la web, RGB para las pantallas y CMYK para la impresión. Sin ellos, tu azul cambia un poco cada vez que alguien lo elige a ojo.

  • Dos fuentes: una para los títulos y otra para el texto, en archivos y para tu web.

  • Algunas piezas listas para usar: tarjetas de visita preparadas para imprimir, una firma de correo e imágenes de perfil con el tamaño adecuado para cada red social.

Antes de dar tu logo por bueno, ponlo a prueba en cinco situaciones reales. Si falla en alguna, lo descubrirás más adelante, y en el peor momento:

  • Como foto de perfil de 40 píxeles: ¿se sigue entendiendo lo que es?

  • En el encabezado de una factura: ¿sigue pareciendo profesional en blanco y negro?

  • En una furgoneta o un rótulo: ¿se lee desde lejos?

  • Bordado en un polo: ¿aguantan los detalles finos y las líneas delgadas?

  • En un pie de página oscuro: ¿tienes una versión que no desaparezca?

Los logos muy detallados suelen sufrir en tamaños pequeños. Si todavía dudas sobre el estilo, nuestro artículo sobre logos minimalistas o complejos te ayuda a sopesar los pros y los contras.

¿Por qué tus colores cambian al imprimir?

Una pantalla crea el color con luz (RGB) y una impresora, con tinta (CMYK). El mismo azul puede verse intenso en el móvil y apagado en un folleto si nadie lo ha convertido bien. Por eso un kit de marca da cada color en varios códigos: Hex y RGB para todo lo que se ve en pantalla, CMYK para todo lo que se imprime.

Pasa estos códigos a todas las personas que trabajan en tus materiales y tus colores serán los mismos de la web a las tarjetas de visita. Si aún no los has elegido, nuestra guía para elegir la paleta de colores de tu logo puede ayudarte.

¿Cuáles son los errores más habituales?

  • Tener solo un JPEG: no se amplía bien y siempre arrastra un fondo.

  • Un logo que solo funciona en grande: las líneas finas y los textos pequeños desaparecen en una foto de perfil o en un favicon.

  • Colores elegidos a ojo: sin códigos, el diseñador, la imprenta y el becario acaban cada uno con un tono ligeramente distinto.

  • Demasiadas fuentes: con dos basta. Una tercera casi siempre da sensación de improvisación.

  • Cinco versiones del logo circulando: quédate con un solo kit, en un solo sitio, y comparte ese.

¿Hace falta un diseñador?

Depende de tu situación. Si estás construyendo una marca que tiene que destacar en un mercado muy competido, trabajar con un diseñador es una inversión que merece la pena. Si estás empezando, o simplemente necesitas un conjunto de archivos limpio y coherente para dejar de improvisar, un kit generado es una buena base que podrás ir afinando con el tiempo.

En cualquier caso, si piensas registrar tu logo como marca, comprueba antes su disponibilidad en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

¿Cómo crear un kit de marca sin equipo de diseño?

Con el logo y kit de marca de Kiin Business, basta con escribir el nombre de tu empresa. También puedes indicar la dirección de tu web para que la herramienta recoja el logo, los colores y las fuentes que ya utilizas. Recibes conceptos de logo sobre los que opinar, en lugar de un briefing que redactar. Elige una dirección y todo el kit se reconstruye a su alrededor.

Después puedes ajustar el nombre, el estilo o la paleta, o cambiar tú mismo los colores, la fuente y los espacios, y todos los archivos se actualizan a la vez. El kit incluye tu logo en SVG, PNG y PDF, en versiones transparente, clara, oscura y a una sola tinta, un favicon y un icono de app, los códigos Hex, RGB y CMYK de tus colores, una pareja de fuentes para títulos y texto, tarjetas de visita listas para imprimir, una firma de correo e imágenes de perfil para tus redes sociales.

Y una vez definida tu identidad, el resto de tus materiales puede seguirla, empezando por los anuncios de temporada: echa un vistazo a nuestro artículo sobre el anuncio en vídeo para el Black Friday.

En resumen

Un kit de marca le da a tu logo todo lo que necesita para funcionar en cualquier sitio: archivos vectoriales y transparentes, versiones clara, oscura y a una sola tinta, un favicon, los códigos Hex, RGB y CMYK de tus colores, dos fuentes y algunas piezas listas para usar. Pon tu logo a prueba en cinco situaciones reales, guarda un solo kit en un solo sitio y compártelo con todos los que trabajan en tus materiales.

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